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junio 03, 2008

Cuarto de juegos (para niños y niñas)


¿Tienes ganas de JUgAR?
¿Hace cuánto que no te acuerdas del niñ@ que llevas dentro?


enero 02, 2008

La magia

Pablo también cree en la magia. Por eso cuando un miércoles nos encontramos en la puerta de una sala donde esta tarde actúa un mago, nos damos la mano y entramos a acurrucarnos en los asientos. Pablo mira al mago y yo le miro a él. Aplaudimos juntos cuando toca y le pregunto de vez en cuando si le está gustando -me dice que sí-.Y cuando termina aplaudimos de nuevo, nos levantamos del asiento y salimos con los demás. Afuera nos encontramos con más gente pero Pablo tira de mi mano. Y cuando entramos al bar, los dos solos, a tomarnos un batido de chocolate con patatas fritas, Pablo me pregunta por la pizarra: ¿cómo puede mover los labios un dibujo? ¿cómo puede sacar la lengua? Pablo ha visto que era el mago el que ponía voz al dibujo y ha descubierto la mitad del truco. La otra mitad es un misterio que me gusta compartir con él. Y si un día, quién sabe si más adelante, dejase de creer en la magia, le recordaré que un día de invierno vimos juntos cómo un dibujo movía los labios y sacaba la lengua.

noviembre 12, 2007

Niños

Todo es juego para los niños: juego y descubrimiento gozoso. Prueban y ensayan todas las variedades del mundo: los desniveles, los colores, los árboles, los objetos fabricados y naturales, los animales, la tierra, el fuego, el aire y el agua. Juegan tanto , que juegan a jugar: juegan a emprender juegos que se van en puros preparativos y que nunca se cumplen, porque una nueva felicidad los distrae.

Jorge Luis Borges. (Extraído de Borges en Revista Multicolor)

octubre 22, 2007

Nicolás




Me llamo Nicolás y dibujar es lo que más me gusta del mundo. Dibujo monstruos con tres ojos y dos cabezas, dibujo dragones que llevan linternas en la lengua y que disparan insecticida por la nariz; armarios que cambian de sitio y que saben hablar. Dibujo marcianos de brazos largos como escobas que invaden la tierra y ciudades hechas de castillos hinchables en las que no puedes dejar de saltar. Los dibujo y me retuerzo de la risa cuando los veo en el papel pero no me gusta que los monstruos entren en mis sueños. Cuando entran me tengo que frotar con fuerza los ojos para que salgan de ahí. Los monstruos manchan los sueños como el barro mancha mis zapatos. Con la luz del día todo cambia de color y puedo volver a dibujar.

octubre 17, 2007

Cada cual

–Abuelo, tú siempre silbas cuando te pierdes y yo te encuentro; pero yo no sé silbar, ¿cómo me encontrarás cuando me pierda?
–Por los colores
–¿Por los colores?
–Sí, las cosas cambian de color cuando tú estás cerca. Aún no te das cuenta, pero así es.

septiembre 19, 2007

Ser niño




Cuando era pequeña, me refiero a 4 o 5 años, podía hacer magia. Colocaba, por ejemplo, mis manos en el cuello o la espalda de mi madre y lograba quitarle el dolor. Me comunicaba con las plantas y los animales y era capaz de convertir mi bicicleta en una moto a la que no se le resistía ningún camino. Cuando era pequeña, 5 o 6 años, también podía volar. Me ponía una bata en la espalda, levantaba los brazos y quería tanto volar, que lo hacía, me levantaba un poco del suelo y volaba. Cuando era pequeña, 6, 7 años, y notaba que alguien estaba triste me ponía a frente él y le hacía reír. Cuando era pequeña, sabía bailar y mover el cuerpo acompasadamente, sabía nadar, escribía poesías y les contaba cuentos a mis muñecas. Cuando era pequeña, 7, 8 años, podía hablar con las muñecas y también dar vida a los indios y a los vaqueros de los clicks. Amaestraba caracoles y tenía paciencia para jugar con ellos a las carreras, tenía muchas amigas y amigos y siempre estaba contenta. Cuando era pequeña, soñaba con ser mayor y ser muy alta. Cuando era pequeña vivíamos todos juntos en una misma casa y los domingos nos sentábamos a leer en un salón lleno de luz.

septiembre 01, 2007

Avión de papel



Me hubiera gustado que tu avión de papel hubiera volado hoy cuando lo has lanzado al aire. Hubiera preferido que en lugar de caer en picado al suelo, hubiera volado alto. Que hubiera llegado al techo del salón y que hubiera salido a la terraza y que hubiera seguido volando entre las nubes hasta tocar el cielo. No es que prefiera un avión de verdad, de esos que pesan toneladas y vuelan de un país a otro, de un continente a otro, a mi me gusta tu avión de papel blanco. Es solo que hoy, al mirar cómo lo lanzabas al aire una vez y luego otra, hubiera preferido verlo volar.

julio 27, 2007

Patricia

Hoy Patricia quería jugar a las cartas y nos ha animado a todos a jugar con ella. Entonces ha sido cuando ha empezado a repartinos sonrisas a todos. Siempre ganaba el que jugaba con ella. Ha empezado con Hernán y ha ido dando la vuelta a la mesa hasta llegar a Coty, sentándose cada vez con uno, para que todos pudiéramos jugar con ella y tener buena suerte. Es su sonrisa, un poco desdentada y preciosa. Y también ha sido Patricia, y su sonrisa, quien ha hecho que esta tarde volviera a estar tan contenta como ayer. Porque después de jugar a las cartas hemos ido a la playa, ha puesto su toalla al lado de la mía y me ha contado que de mayor quiere cuidar bosques y que gustan mucho los animales. Me ha preguntado qué querría ser de mayor si fuera una niña y también me ha dicho que confunde la palabra cobrar con la de pagar, que a veces se equivoca. Y yo me he reído porque me encanta que me hable y ella se ha tapado la boca con las dos manos, una cruzada con la otra, para reírse más. También me ha enseñado a partir piedras pequeñas con una más grande. Dice que casi siempre juega a eso con sus amigas en el recreo, y que algunas piedras son brillantes por dentro. Cuando le ha salido una brillante me la ha enseñado y ha sido entonces cuando he logrado partir una piedra pequeña con otra grande. Por eso le he pintado una flor azul en la mano y seguido, ella me ha regalado otra a mí. Después nos hemos pintado otra flor azul en la pierna y otra en el brazo. Y una en el tobillo que sonríe y tiene ojos. También nos hemos pintado en la espalda y en los dedos de los pies y de las manos. Dos cuerpos llenos de flores azules han vuelto a casa sonriendo. Al cabo de un rato, Patricia, nos pregunta que si volvemos a jugar a las cartas.