enero 31, 2008
El amor de los perros
Para mi sobrina Carmen, que una vez más me ha plantado la sonrisa en la cara, compartiendo conmigo su sabiduría. ¡Gracias, preciosa!
Ahora lo entiendo mejor. Yo quería esparcir amor por el mundo, inspirarlo y expirarlo, esa era mi llamada. Y no me he dado cuenta de que tú también necesitabas hacerlo y correr tu propia aventura. Ahora entiendo qué te llevó a correr de ese modo. No era el miedo, eso es un invento nuestro. Tampoco te desorientaste y ni siquiera estás perdida. Tenías que descubrir el amor y nuestros miedos -qué haremos con más perritos- no te lo permitían. Por eso corriste en Barcelona, ya lo decía Oscar, como si algo te esperara en otro sitio. Nos hemos equivocado, el que busca el amor está cuerdo y sabe lo que hace. Disculpa nuestro egoísmo, nuestros miedos, nuestro echarte de menos simplemente porque hoy no te vemos. Tu tienes tu vida, saliste de la calle y volviste a ella, le perteneces a la vida y no a nosotros. Una perrita necesita el amor de un perro. He tardado un poco en comprenderlo y ahora que lo he hecho siento que se ha esfumado el pinchazo del corazón. Cuando termine tu aventura es probable que tengas ganas de volver a descansar en tu mantita de cuadros, que por cierto, está recién lavada. Así que te esperamos con los brazos aún más abiertos para recibirte a ti y a todo lo que venga contigo. Queríamos vida, y nos vas a traer más vida. Queríamos amor, y fuiste a buscarlo, a compartirlo. Cuando termine tu aventura puedes volver si quieres, ahora sí, hemos aprendido la lección.
Quinua
Montarnos en el coche sin ti, dejar Barcelona y que las lágrimas de los dos caigan a la alfombra del asiento y a la tapicería. Mirar al asiento de atrás y no verte por muchas ganas que tengamos -todas las del mundo-. Conducir bastante tiempo sin poder decirnos ni una palabra y después empezar a hablar. Lo bueno de estar los dos en esta búsqueda es que nos vamos equilibrando y uno levanta al otro cuando se cae y si nos caemos los dos, pues nos levantamos porque así es la vida, hay que seguir, aunque ahora sea sin ti. Llegar a casa, sacar las maletas, abrir la puerta, ver el sofá sin ti, tu hueso rojo de goma en el suelo, tu manta de cuadros, el cojín en el que te haces una bolita para dormir la siesta, tu bolsa de la comida. Deshacer tu maleta (otro hueso, el plato de la comida) y seguir sin verte y saber que al despertar no rascarás con tus uñas para que vayamos a abrirte la puerta, que no saldrás brincando, que no te sentarás a nuestro lado mientras desayunamos mirandonos con esa carita con la que nos conquistaste desde el primer momento en que te vimos -aunque esto, sabemos, es futuro y mejor no inventarlo ni permitir que las ilusiones nos juegen malas pasadas- . Despertar y no querer salir de la cama porque ahora es cierto, tú no estás, y nos duele hasta poner los pies en la alfombra verde donde te tumbabas a mirar cómo nos vestíamos. Y hoy duele también mirar al mar porque aunque sigue siendo un lujo tenerlo cerca es dificil desligar la playa de ti. Abrazarnos, aquí estamos los dos, permitir que nuestras lágrimas riegen el hombro del otro y después recomponernos, tomar centro y seguir en movimiento y hacer todo lo que está en nuestras manos y seguir enviando tu foto ¿Dónde estás? Mirar por la ventana de vez en cuando por si acaso se te ocurre volver recibirte con los brazos abiertos y, después, volver a respirar hondo y a tomar centro cada segundo y sentir la vida pasar sin ti, qué feo. Un tortazo de la vida que nos saca de golpe del mundo de la piruleta para mostrarnos que lo único que de verdad tenemos es el instante presente, y aceptarlo como viene, aunque sea sin ti, y sacar los recursos para seguir adelante, claro, qué otra cosa podemos hacer que tener confianza en ti, en tus recursos y en los nuestros, pues la vida sigue, ahora, y no para. Te esperamos. Vuelve cuando quieras, perrita.
enero 30, 2008
Golpe
Un tortazo, que tarde o temprano tenía que llegar, te recuerda que los golpes también forman parte de la vida. Los tortazos más dolorosos son los que te pegan fuerte en todo el corazón. Los que tienen que ver con los seres queridos.
enero 22, 2008
enero 21, 2008
Poetas prohibidos
Fausto:
“És tão belo, demora-te! Por séculos de meus terrenos dias não se apaga o vestígio, agora mesmo, somente em pressentir tanta delícia, gozo ditoso o mais celeste instante”
Mefistófeles:
“Acabou-se! Palabra sem sentido! Acabou-se porquê? Acabou e nada, é tudo a mesma coisa! Então de que vale a eterna criação?
Coisas criadas ao nada reduzir. “Está acabado!”Que quer isto dizer? É exacatamente como se nunca fosse e, todavia, circula como tendo ainda existência!
Preferia ao que acaba o vácuo eterno”
Guardado en poesía
enero 17, 2008
Presente
Gracias a mis padres, que me dieron la vida y la oportunidad de iniciar mi propia aventura.
Gracias a mis hermanos, que pusieron humor en ella y la hacen más divertida.
Gracias a mis sobrinos por todo, porque lo dan todo y eso es tanto que haría falta una poesía para describirlo.
Gracias a los árboles del jardín, a las flores, al mar y a las estrellas por animarme a vivir con más intensidad, ahora.
Gracias también a las raíces por mostrarme lo que soy y lo que no.
Gracias a todos los maestros que han aparecido en mi vida y han dado luz a mi camino.
Gracias a la perrita que vive con nosotros por enseñarme a ser más humana.
Gracias al amor por ser mi espejo y un motivo para expandir el corazón.
Gracias a los amigos por bailar conmigo, por ellos, por enriquecer mi vida.
Gracias a ti, y a ti, y a ti y a ti, por darme cada día la oportunidad de acercarme un poco más a lo que soy.
En definitiva, gracias a la vida por todos los regalos.
Gracias, de todo corazón.
enero 16, 2008
Felicidad
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